Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente

 

 

Informe sobre

derechos humanos y medio ambiente

en América

 

presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en ocasión de la audiencia de carácter general celebrada en

Washington D.C. el 16 de Octubre del año 2002

 

 

 

 

El presente informe fue elaborado por Sofía Bordenave* con la colaboración de Romina Picolotti**

 

 

 

 

 

 

 

 

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Introducción.. 4

Razones.. 5

Esquema de exposición.. 6

Caracterización de los abusos de derechos humanos causados por degradación ambiental   7

Productos y desechos tóxicos. 8

Efectos sociales de los abusos de derechos humanos causados por degradación ambiental   11

Conflictos violentos, medio ambiente y derechos humanos.. 11

Ambiente, cultura y derechos humanos.. 14

Refugiados ambientales.. 14

Medio ambiente, pobreza y derechos humanos.. 16

El acceso a la justicia y la aplicación de los principios del derecho ambiental   18

Características del daño ambiental y principios del derecho ambiental:  19

Irreversibilidad de los daños causados por degradación ambiental 19

Principio de prevención, principio precautorio. 19

El carácter evolutivo de los daños ambientales. 19

El principio de Equidad Intergeneracional 20

Reparaciones. 20

La responsabilidad estatal 21

Acciones propuestas.. 22

Anexo Casos concretos sobre derechos humanos y medio ambiente   24

Desechos tóxicos. 24

Costa Rica/Honduras. 24

Paraguay. 24

Perú. 26

Argentina. 26

Persecución a activistas ambientales. 27

Brasil 27

Colombia. 28

Ecuador 28

Perú. 28

Conflictos internos y medio ambiente. 29

México. 29

Guatemala. 30

Honduras. 30

Colombia. 31

Actividades militares y medio ambiente. 32

Centroamérica. 32

Estados Unidos. 32

Honduras. 33

 

 


 

Introducción

La resolución 1819, aprobada por la Asamblea General de OEA en el año 2001, inauguró oficialmente un camino que ya se impulsaba en ciertas instancias jurídicas y políticas del sistema interamericano[1], este camino es el que se abre a través del reconocimiento de la vinculación entre los ámbitos de los derechos humanos y el medio ambiente. Desde entonces, en el escaso tiempo de un año, se han dado avances significativos, uno de los cuales tienen que ver con la  nueva resolución 1896 (XXXII-O/02) en la que la tímida terminología de la 1819 ha sido reemplazada por un reconocimiento explícito del vínculo, la Asamblea específicamente resolvió:”  Continuar acompañando el tema, poniendo especial atención a los trabajos que  los foros multilaterales relevantes vienen desarrollando  sobre el mismo y alentar la colaboración institucional en materia de derechos humanos y medio ambiente en el ámbito de la Organización, particularmente entre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Unidad para el Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente”[2].

 

Desde la sociedad civil intentamos, a través de este trabajo, impulsar el desarrollo de la protección de los derechos humanos y del medio ambiente de manera coordinada y complementaria entre los distintos actores del sistema interamericano. Para esto creemos indispensables presentar un cuadro de situación que refleje las connotaciones que tienen las cuestiones ambientales con respecto al goce de los derechos humanos en los campos fácticos y  jurídicos.   

 

El presente informe tiene dos fines. Uno, el primero y más previsible, informativo: se presentan datos, elementos concretos extraídos de la realidad. El segundo tiene que ver con la intención de conmover al lector, esto es crear desde lo teórico y desde lo ético una conciencia y  una necesidad de accionar. La realidad ofrece datos contundentes, alarmantes e irrefutables acerca de la manera en la que la degradación ambiental afecta la vida de millones de personas en América.  Frente a estos datos están los hechos que conmocionan, multiplicados a lo largo de todo el continente: un campesino asesinado por defender su bosque, que es lo mismo que defender su forma de vida; una mujer o un niño agonizando por no haber desconfiado de la comida, o del agua, o del aire.

 

Razones

Resulta oportuno mencionar las razones que fundamentaron la elaboración de este informe y posterior solicitud de audiencia de situación general ante la Comisión Interamericana De Derechos Humanos.[3]

 

Esquema de exposición

La idea de que la naturaleza tiene  un límite, una capacidad de carga[9], idea insospechada hace un siglo, se ha hecho evidente y las pruebas están en la profunda degradación que han sufrido los ecosistemas y la calidad de vida de las personas[10].

 

Los problemas ambientales han cambiado nuestra forma de relacionarnos con la naturaleza. A los efectos de lograr una mayor claridad expositiva definiremos el concepto de problemas ambientales que posee dos componentes, la degradación ambiental, siendo esta el producto de actos voluntarios realizados tanto por Estados como por particulares que provoquen daños ambientales y afecten derechos humanos y las modificaciones ambientales, que son los cambios profundos y permanentes de los hátitats naturales causados por intervención humana susceptibles de generar violaciones de derechos humanos[11].

 

Una aproximación sistemática a este tema permite detectar una serie de patrones que se presentan en los casos de abusos de derechos humanos originados por problemas ambientales. Estos patrones nos alertan sobre la gravedad y extensión de los abusos y el insuficiente tratamiento jurídico y legislativo que reciben. Creemos que un primer e indispensable paso para remediar estas carencias es  el de caracterizar el problema e identificar sus efectos en el contexto social, es así que en el primer capítulo se describen estos patrones y se toma como materia de análisis la producción y traslado de productos y desechos tóxicos. En el segundo capítulo se estudian suscintamente los efectos de los abusos de derechos humanos causados por problemas ambientales a nivel social. En el tercer capítulo se tratan el problema del acceso a la justicia y la necesidad de la aplicación de los principios del derecho ambiental, así como la responsabilidad de los Estados en el marco del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Finalizamos el informe esbozando posibles acciones que los órganos de OEA, en este caso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en adelante la Comisión) y la Unidad para el Desarrollo Sostenible (en adelante la Unidad), podrían llevar adelante.

 

Una última aclaración es necesaria: para ejemplificar puntualmente la relación entre derechos humanos y medio ambiente, hemos debido escoger sólo algunos casos concretos que obran en el anexo que se acompaña al presente documento. Queda pendiente un estudio profundo y pormenorizado sobre esta cuestión, que ponga especial énfasis en la situación de las víctimas y la responsabilidad estatal,  cuya realización puede ser llevada adelante por un relator ad hoc o surgir como un trabajo conjunto a desarrollar entre la Comisión y la Unidad.

 

Caracterización de los abusos de derechos humanos causados por degradación ambiental

En el terreno del derecho de los derechos humanos la temática ambiental ha sido relegada a un segundo plano y aunque esta tendencia esta en proceso de revertirse[12], todavía no ha habido por parte de la comunidad jurídica, una reacción que se corresponda con la real dimensión de este problema.

 

Esta dimensión se percibe si se parte de una certeza: el estado de la naturaleza condiciona la vida humana, no sólo a escala individual, sino comunitaria y social. Como contrapartida, es la actividad humana la que primordialmente condiciona este “estado” de la naturaleza. De este simple razonamiento se derivan tres aserciones importantes: la degradación ambiental afecta el bienestar de las personas (vulnerando severamente los derechos humanos), esta degradación es causada por la conducta humana (lo que genera responsabilidad y obligación de reparar) y finalmente  los problemas ambientales, generan situaciones que permanecen en el tiempo.

 

Las violaciones a derechos humanos originadas en problemas ambientales revisten una extrema gravedad ya que en la mayoría de los casos se trata de conductas o actividades sistemáticas, que afectan a grupos de personas o comunidades enteras, con continuidad en el tiempo y  efectos que se multiplican y trascienden su origen, vulnerando múltiples derechos humanos.  Son en especial los sectores más desposeídos, y por ende más expuestos, quienes soportan, casi sin oponer resistencia, las consecuencias de la degradación ambiental. Esta falta de reacción es atribuible a diversas razones, tales como: el desconocimiento imperante en torno a las consecuencias de la problemática ambiental; la escasa o nula información disponible sobre situaciones potenciales o actualmente peligrosas[13], la no percepción de las víctimas de degradación ambiental como víctimas de violaciones de derecos humanos  y la dificultad de acceder a la justicia.  Gran parte de estos abusos se originan en consideraciones de provecho económico que importan un profundo desprecio por los derechos y la vida de las personas.

 

Hemos tomado como ejemplo para demostrar la veracidad de esta caracterización, el problema de los productos y desechos tóxicos. La elección de este tema se debe a dos razones, la primera es que en todos los países del hemisferio se sufre, de una manera u otra, este problema[14], la segunda, obedece al desarrollo que ha tenido en el marco de las Naciones Unidas el estudio de esta cuestión[15].

 

Productos y desechos tóxicos

La producción industrial y el consumo han aumentado exponencialmente en las últimas décadas asumiendo proporciones extraordinarias. Este proceso continúa acelerándose y no hay país en el mundo que se haya substraído a esta dinámica económica de producción y consumo. Después de la euforia industrial y mercantilista inicial, se sucedieron las grandes tragedias industriales. El agotamiento de los recursos naturales que alimentan la producción industrial, la contaminación del aire el agua y la tierra por los desechos y efluentes, la creación y utilización de productos tóxicos, las condiciones laborales, la desigual distribución de los costos y beneficios económicos, sociales y ambientales de la industrialización, hicieron que el mundo tomara conciencia acerca de la necesidad de  crear políticas ambientales que enmarcaran y controlaran las consecuencias de la  producción industrial[16].

 

A partir de 1900, se han introducido en el medio ambiente casi 100.000 nuevos productos químicos; la mayoría de ellos no han sido estudiados, ni individualmente ni en combinación, para determinar sus efectos sobre la salud.[17]En este marco, el problema de los productos y desechos tóxicos ha sido uno de los que más preocupaciones ha creado en la comunidad internacional, habiendose generado una profusa red de documentos, procedimientos e instituciones que regulan la producción, el movimiento y la disposición final de los productos y desechos tóxicos y peligrosos,[18]pero, pese a todos estos valiosos esfuerzos, las personas que ven su salud y sus vidas afectadas por los productos y desechos tóxicos se cuentan por millares. La no percepción de estas víctimas como víctimas de abusos de derechos humanos, ha privado a las mismas del acceso a los foros internacionales de protección de derechos humanos como esta Comisión. Esto ha provocado la absoluta indefensión de las víctimas ha agudizado su vulnerabilidad y la impunidad de los responsables de estos abusos.

 

La Comisión  de Derechos Humanos de Naciones Unidas, consciente de la magnitud del problema, decidió designar un relator especial para estudiar y hacer recomendaciones sobre los efectos nocivos para el goce de los derechos humanos del traslado y vertimiento ilícitos de productos y desechos tóxicos y peligrosos, nombrándose a ese efecto a la  Sra. Fatma Zohra Ouhachi Vesely, Relatora Especial, de conformidad con la resolución 1995/81[19]. Las conclusiones que se desprenden del largo y profundo trabajo de investigación de la Relatora Especial son alarmantes.

 

 Desde una perspectiva general, se constata que han aumentado las exportaciones de desechos y productos peligrosos desde los países industrializados hacia el Tercer Mundo. En este sentido, lamentablemente, se sostiene que América Latina ha pasado a ser  uno de los destinos principales de exportación de desechos e industrias tóxicas: “ El análisis de las grandes tendencias y características del traslado de desechos tóxicos y productos peligrosos, análisis efectuado por la Relatora Especial en sus precedentes informes presentados a la Comisión de Derechos Humanos, pone de relieve que en el curso del último decenio la región de América Latina y el Caribe[20]