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Una Nueva Estrategia de Desarrollo para las Américas
AGRADECIMIENTO
El Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente
quisiera expresar su profundo agradecimiento a
la Dra. Sofía Bordenave, sin su colaboración el
presente trabajo no hubiera sido posible.
I. LA
NECESIDAD DE UNA NUEVA ESTRATEGIA DE DESARROLLO
II. DEGRADACIÓN
AMBIENTAL Y SEGURIDAD HEMISFÉRICA
III. MEDIO AMBIENTE, DERECHOS HUMANOS Y
ECONOMIA
VI. PROBLEMAS
SOCIALES CREADOS POR LA DEGRADACION AMBIENTAL QUE IMPORTAN ABUSOS DE DERECHOS
HUMANOS
VII. RELACIONANDO
DERECHOS HUMANOS Y MEDIO AMBIENTE: DE LO FACTICO A LO JURIDICO
Abordamos
en el presente trabajo la relación entre desarrollo, derechos humanos y medio
ambiente con el objeto de plantear los efectos de la degradación ambiental con
respecto al desarrollo de los países y al pleno goce de los derechos humanos en
el continente americano. El mismo se origina en virtud de la resolución 1819
sobre derechos humanos y medio ambiente aprobada
en la tercera sesión plenaria, celebrada el 5 de junio de 2001 en la Asamblea
General de OEA San Jose de Costa Rica[1],
en la que se destaca la importancia de estudiar el vínculo entre el medio
ambiente y los derechos humanos y se encomienda un estudio sobre la
interrelación entre la protección ambiental y el pleno goce de los derechos
humanos. El objetivo es colaborar con la Organización de Estados Americanos en
el cumplimiento de la resolución.
La redacción obedece al siguiente ordenamiento lógico: En la parte I se
ofrece una breve reseña sobre el estado de desarrollo de los países pobres de
las Américas y su relación con el medio ambiente y derechos humanos. En la
parte II se analiza la conexión entre degradadación ambiental y seguridad
hemisférica. La parte III se refiere a la relación medio ambiente-derechos
humanos-economía. En la parte IV se relata las acciones más recientes de
diferentes organizaciones internacionales que reflejan el reconocimiento de la
comunidad mundial del vínculo derechos humanos-ambiente. En la parte V se
presentan algunos aspectos de la degradación ambiental y su impacto en el uso y
goce de los derechos humanos. En la parte VI se ejemplifica sobre los problemas
sociales generados por la degradación ambiental que importan violaciones a los
derechos humanos. En la parte VII se discute cómo abordar la realidad fáctica
del vínculo derechos humanos-medio ambiente desde una perspectiva jurídica y
finalmente en la parte VIII se sugiere un plan de acción para dar cumplimiento
a la resolución 1819 en el seno de OEA continuación de éste se elaboran las
conclusiones.
Nota: El presente trabajo se acompaña de dos
anexos a) Texto Resolución1819 (XXXI-O/01),
y b) memo del Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente ”Propuesta para la adopción de legislación interamericana
de derechos humanos y medio ambiente”.
La incorporación de las dimensiones social y medio ambiental a las
estrategias de desarrollo es un imperativo para los países americanos. Esto ha
quedado claramente evidenciado en las últimas décadas, en las que la degradación
de los hábitats, el descontento, la violencia y la desigualdad social
crecientes están cuestionando los modelos de desarrollo económico adoptados.
El número de pobres en América Latina se incrementa año a año. Según
estimaciones del Banco Mundial, el número de personas que vivían con menos de
un dólar diario era de 78.2 millones en 1998, y de 63.7 millones en 1987. Es
decir que en una década aumentaron en quince millones los pobres en América
Latina y el Caribe[2]. Por otra
parte América Latina es la región que presenta la mayor desigualdad del mundo
en materia de ingresos (BID, 1998-1999)[3].
La pobreza tiene consecuencias sociales y jurídicas porque cuando las
privaciones son extremas los derechos devienen abstractos.[4]
A escala mundial, en numerosas ocasiones[5],
se ha señalado que la pobreza importa la violación de derechos humanos
fundamentales y en la actualidad, la ambiciosa meta planteada por Naciones
Unidas y el Banco Mundial de erradicar la pobreza, se ha convertido en un tema
prioritario aún en el marco de otros organismos que tradicionalmente no se
ocupaban en forma directa de este problema, como la OMC y el FMI.
De la misma forma, la comunidad internacional ha tomado conciencia
acerca de la relación entre degradación ambiental y abusos de derechos humanos,
y su crítica influencia con respecto al bienestar y desarrollo de los pueblos.
Está claro que las situaciones de pobreza y abusos de derechos humanos se ven
potenciadas por la degradación medio ambiental porque la degradación ambiental:
·
genera pobreza: el agotamiento de los
recursos naturales provoca, desempleo y emigración a las ciudades. En el sur de
Honduras, por ejemplo, la degradación del hábitat producida por la erosión de
tierras forzó a los pobladores a emigrar hacia el norte. La mayoría de estos
trabajadores no era inmune a la malaria lo que provocó un incremento de los
casos de malaria de 20,000 en 1987 a 90,000 en 1993. [6]
·
afecta el uso y goce de derechos humanos fundamentales. Las condiciones del medio ambiente contribuyen en gran medida a las
enfermedades contagiosas, que cada año causan entre 20% y 25% de las
defunciones en todo el mundo. De los 4,400 millones de personas que viven en
países en desarrollo, casi un 60% carecen de saneamiento básico, casi un tercio
de esas personas no tienen acceso al abastecimiento de agua no contaminada[7]
·
crea problemas nuevos como el de refugiados
ambientales: Los refugiados ambientales tienen notables consecuencias
económicas, socioculturales y políticas. Actualmente, los países desarrollados
pagan cada año 8,000 millones de dólares para acoger a los refugiados, lo cual
representa un séptimo de la asistencia exterior aportada a los países en
desarrollo.[8]
·
profundiza severamente problemas ya existentes que sufren países
desarrollados y en desarrollo. La contaminación del
aire, por ejemplo, se cobra cada añoentre 2,7 millones y 3,0 millones de vidas,
un 90% de ellas en el países en desarrollo. La contaminación de la atmósfera
perjudica a más de 1,100 millones de personas y se cobra cada año un número de
vidas estimado en medio millón en las ciudades; casi un 30% de esas defunciones
ocurren en países desarrollados.
El hemisferio americano tiene una
rica tradición en la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, el
desarrollo del derecho medio ambiental a escala regional aún presenta
considerables flaquezas en especial en relación a su aplicación y exigibilidad.
El Protocolo de San Salvador[9]consagra
el derecho a un medio ambiente sano[10]
y numerosos países de la región incorporaron a sus constituciones
prescripciones relativas a la tutela del medio ambiente[11]
reconociendo en su derecho interno el vínculo entre derechos humanos y medio
ambiente. Sin embargo la realidad demuestra que es imperativo una mayor
cooperación regional a fin de lograr avances significativos en esta dirección.
El carácter transfronterizo de la
degradación ambiental hace absolutamente necesario el concurso de las
voluntades de los Estados. La cooperación interestatal es la herramienta más
efectiva para afrontar esta problemática.
La OEA, única organización hemisférica con una rica y
vasta experiencia en la defensa de los derechos humanos, es el ámbito natural
para abordar este vínculo. Las consecuencias de la degradación ambiental en los
derechos humanos, su profundo impacto en el desarrollo de la región, y los
efectos nocivos de esta degradación especialmente sufridos por los pobres, se
extiende como una sombra sobre todos los estados subdesarrollados del
continente americano. Se hace impostergable un nueva estrategia de desarrollo
en el continente, con el fin de lograr una América socialmente más equitativa,
más digna y respetuosa de sus patrimonio natural.
A más de los impactos sobre los derechos humanos de la
degradación ambiental, cabe mencionar también que la degradación ambiental
tiene importantes connotaciones políticas que irán acentuándose en el futuro
América Latina y el Caribe es considerada: “La región con el excedente ecológico más alto del mundo, con 3,93
unidades de superficie por persona, debido a su alta disponibilidad biológica
natural (6,39 unidades)” [12]
El desarrollo económico del continente americano depende
fundamentalmente de sus recursos naturales cuya conservación se convierte en
una cuestión estratégica de primer orden. A modo de ejemplo podemos mencionar:
Biodiversidad
La mayoría de los productos farmacéuticos más eficaces
del mundo, 42% de las principales drogas más compradas, derivan de compuestos
de plantas o animales que se encuentran con frecuencia en climas tropicales,
donde la diversidad biológica es mayor. El mercado global de productos
farmacéuticos derivado de recursos genéticos está valuado en US$75 a US$150
billones.[13] En el
período 1990-1995 se perdió un 3% de la cubierta forestal. En el lapso 1988-1997,
el Brasil perdió unas 15 millones de hectáreas de zonas boscosas, según el
informe GEO-2000. La pérdida de la cubierta forestal amenaza la diversidad
biológica de la región. De continuar las aceleradas tasas actuales de
deforestación, y si no se hace nada al respecto, sería posible que en los
próximos 50 años desapareciera el último bosque tropical primario.
Los recursos hídricos
Mientras en los últimos 70 años la población mundial se ha triplicado,
la utilización de agua se ha multiplicado por seis. En todo el mundo, se
utiliza un 54% del agua dulce disponible anualmente y dos tercios se destinan a
la agricultura. Hacia 2025 esa proporción podría aumentar hasta el 70%, debido
exclusivamente al crecimiento de la población o—si el consumo per cápita
llegara en todos los países al nivel alcanzado en los países más
desarrollados—, al 90%. En el territorio americano se encuentran algunas de las
mayores reservas hídricas del mundo.
La competición para obtener suministros cada vez más escasos de agua incrementa
la probabilidad de que estallen conflictos internacionales (tanto económicos
como militares) a raíz de la calidad del agua y las instalaciones para
encauzarla. Hay más de 200 sistemas fluviales que atraviesan fronteras
nacionales. Hay 13 ríos y lagos importantes compartidos por 100 países.[14]
Si se tienen en cuenta elementos tales como la relación costo-beneficio [15]en
los procesos de degradación ambiental o la posibilidad de atender a las
necesidades de un planeta cada vez más poblado y con sus recursos naturales en
franco y acelerado proceso de agotamiento, (la
población humana excedió la capacidad de sustentación del planeta en el año
1978, en el 2000 esta capacidad fue excedida 1.4 veces)[16],
se llega a la conclusión de que la incorporación de la dimensión medio
ambiental y social a las concepciones de desarrollo y la protección jurídica
del medio ambiente en relación a los derechos humanos no son sólo cuestiones
éticas; se transforman también en problemas de supervivencia.
Ante la clara evidencia de que el crecimiento económico no frenó la
pobreza del Tercer Mundo, ni detuvo la degradación y contaminación ambiental
del Primer Mundo, las naciones están en proceso de reconsiderar la relación
entre economía y ecología.
Así, a la postura sostenida tradicionalmente del crecimiento económico a cualquier precio, le ha seguido una idea
más integral de desarrollo, que no atiende sólo al aspecto económico, sino que
considera otros elementos, tales como la dimensión humana de la economía y la
dimensión medio ambiental. El paradigma de esta concepción es la idea de
desarrollo sustentable:
“En este contexto se considera que
el desarrollo sustentable persigue el logro de tres objetivos esenciales: un objetivo puramente económico, la
eficiencia en la utilización de los recursos y el crecimiento cuantitativo; un objetivo social y cultural, la
limitación de la pobreza, el mantenimiento de los diversos sistemas sociales y
culturales y la equidad social; y un
objetivo ecológico, la preservación de los sistemas físicos y biológicos
(recursos naturales lato sensu) que
sirven de soporte a la vida de los seres humanos.”[17]
Sin
embargo, pese a la tendencia mundial a reformar las concepciones sobre
desarrollo, todavía la gran mayoría de las naciones americanas sufren las
consecuencias de políticas económicas nacionales e internacionales, que las han
colocado en situaciones de extrema pobreza, generando problemas de degradación
ambiental y abusos de derechos humanos.
La explotación irracional de recursos no renovables, el escaso o nulo
control sobre las variables ambientales de la producción y el consumo, la
exportación de cargas ambientales de los países industrializados a los países
en desarrollo, el transporte de sustancias tóxicas, la exportación de productos
químicos declarados tóxicos en países industrializados, la disminución de
estándares ambientales por parte de empresas multinacionales y la imposición de
doble estándares, son ejemplos del detrimento que están sufriendo los recursos
naturales y los habitantes de los Estados Americanos.
La falta de legislación y control
adecuados, convierten al territorio americano en un “paraíso de la
contaminación”, empresas que en sus países de origen se ajustan a estrictas
normativas ambientales polucionan los ríos y la atmósfera sin que esto les
acarree ninguna consecuencia jurídica. Lo que aún más preocupa de estas
acciones destructivas es que en muchos casos tales contaminaciones resultan en
gravísimas consecuencias para poblaciones humanas, que sufren trágicas
enfermedades directamente vínculadas a la degradación de su ambiente con
altísimos costo económicos para el Estado.
Estudios de costo-benficio
realizados en Asia y Latinoamérica demuestran que generalmente el daño de la contaminación
es injustificablemente alto, dado el bajo costo de evitarlo. Más acciones son
necesarias en tres ámbitos: reformas regulatorias, reformas sobre políticas
económicas, y mejor gestión ambiental en empresas.[18]
En casos donde las economías nacionales
no se encuentran en condiciones de afrontar los grandes costos de
infraestructura que demandan los problemas de degradación ambiental se acentúan
las situaciones de abuso de derechos humanos:
El Costo de los
Impactos en la Salud Debido a la Contaminación Urbana en América Latina[19]
Costo Anual de
los Impactos en la Salud (millones de US$)
|
País |
Area
Considerada por el Estimado |
Contaminación
del Agua |
Contaminación
del Aire |
|
Brasil |
Nacional |
130-389 --- |
--- 2.4 - 3.5 |
|
Sao Paulo, Río de Janeiro y Cubatao |
|||
|
Chile |
Santiago |
96-149 |
100 |
|
Colombia |
Bogotá |
16.9 |
4.9 - 15.6 |
|
Ecuador |
Quito |
133 |
57 |
|
México |
Nacional |
3,600 |
--- 1,077 |
|
Ciudad de México |
|||
|
Perú |
Nacional |
500 – 1,000 |
--- |
A los problemas
de la extracción de recursos no renovables, la contaminación provocada por
empresas multinacionales y las dificultades económicas e institucionales para
afrontar los costos de la degradación ambiental los países en desarrollo deben
soportar los efectos del consumo desmesurado de las naciones industrializadas:
El consumo en los países industrializados tiene
efectos directos sobre el mundo en
desarrollo. Por ejemplo, casi 1,000 millones de personas residentes en 40
países en desarrollo corren riesgo de perder el acceso a su fuente principal de
proteínas, el pescado, a medida que la pesca excesiva impulsada por la demanda
de forrajes y aceites por parte de los países industrializados agrega presión a
las existencias de peces, ya diezmada. Y las 111 millones de personas que se
agregarán a la población de los Estados Unidos en los próximos 50 años
aumentarán la demanda de energía en cantidades superiores al nivel actual de
consumo de energía de los países de África y América Latina combinados. Un niño
que nazca hoy en un país industrializado agregará durante el curso de su vida
al consumo y a la contaminación más que 30 a 50 niños nacidos en países en
desarrollo.[20]
Los
Estados no pueden emprender aisladamente el camino al desarrollo, los acuerdos
regionales y la cooperación en materia económica y medio ambiental son claves
para lograr resultados a corto plazo. Tampoco puede ser planteada una idea de
desarrollo al margen de las personas, los países que mayor estabilidad
económica han tenido son los que mantienen menores índices de desigualdad,
donde está abierta la participación democrática y los beneficios económicos se
han extendido a toda la población. [21]
El crecimiento económico al margen de
las personas no es desarrollo. Proteger los recursos ambientales y velar por el pleno
respeto de los derechos humanos económicos sociales y culturales no es frenar
el progreso económico o tecnológico, sino extender sus beneficios a toda la
población en el presente y posibilitar el de las generaciones futuras.
En la última década la comunidad mundial ha comenzado a tomar conciencia
sobre el vínculo entre derechos humanos y medio ambiente la importancia que
tiene el medio ambiente para el goce pleno de los derechos humanos.Pocos son
los temas que vienen ocupando tanto espacio en la agenda internacional
contemporánea como los que componen este binomio. Derechos Humanos y Medio
Ambiente se encuentran íntimamente relacionados entre sí, y configuran, el
denominador común del gran ciclo de Conferencias Mundiales de este final de
siglo desencadenado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio
Ambiente y Desarrollo Rio de Janeiro 1992), la II Conferencia Mundial de
Derechos Humanos (Viena 1993), la Conferencia Internacional sobre Población y
Desarrollo (Cairo 1994), la II Conferencia de las Naciones Unidas sobre
Asentamientos Humanos (Hábitat II, Estambul 1996).
La
presente sección ejemplifica algunas de las acciones de distintas organizaciones
internacionales ante el reconocimiento de este vínculo.
Naciones
Unidas
A mediados
de la década de 1990, reconociendo la urgencia e importancia de profundizar el
vínculo entre derechos humanos y medio ambiente, y de explorar formas de lograr
una mejor colaboración y armonización y complementar agendas entre diferentes
instituciones de Naciones Unidas avocadas a ambas temáticas, la ONU creó un Relator Especial sobre Derechos Humanos y
Medio Ambiente. El relator projdujo un importante informe que lleva su nombre
(The Ksentini Report), en el que ofreció un marco teórico, temático, y práctico
para la vinculación de los campos de derechos humanos y medio ambiente. [22]
En el
ámbito jurídico, Naciones Unidas reconoció que una de las deficiencias más
notorias es la intregración jurídica de ambos campos. El derecho internacional
ambiental y el derecho internacional de los derechos humanos, que nos brindan
las herramientas básicas para lograr un efectivo abordaje del problemos
humano-ambiental, permanecen sumamente aislados entre sí.
En el
ámbito programático, el desafío principal que surgió del Informe Ksentini es
lograr que el Alto Comisionado de Derechos Humanos pueda complementar su labor
de protección y promoción de los derechos humanos con la labor mundial del
Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). En este sentido, es
menester que ambas instituciones analicen sus respectivas agendas y busquen
puntos comunes en los que pueden colaborar.
Finalmente,
en el ámbito político, se necesita apoyo de los estados para crear los espacios
necesarios, tanto institucionales como políticos, para asegurar que estas
agendas se puedan aproximar. Claro está que esto requiere de un apoyo económico
y voluntad política para desarrollar las nuevas agendas que del proceso surgan.
Mientras
este terreno se exploraba con mayor detenimiento, los Estados identificaron que una de las necesidades más urgentes era
el de controlar el movimiento transfronterizo de residuos tóxicos, y para este
fin, se creo un nuevo Relator Especial dedicado a esta problemática.
Asi es que,
a petición de los Estados la misión del Relator Especial sobre Derechos Humanos
y Medio Ambiente se concentró en el movimiento ilícito transfronterizo de
residuos tóxicos. Más recientemente, Naciones Unidas ante el requerimiento de la Comisión de Derechos Humanos de las
Naciones Unidas, y apoyado en su más alto nivel por El Alto Comisionado de
Derechos Humanos y el Director del PNUMA, en vista a la próxima Segunda Cumbre
de la Tierra sobre Desarrollo Sustentable, que tendrá lugar a mediados del
2002, se está analizando cuáles han sido los avances con respecto a la
promoción y protección de derechos humanos y del medio ambiente en la
implementación de la Agenda 21.
En este
nuevo esfuerzo, Naciones Unidas ha solicitado a 25 expertos mundiales en
derechos humanos y medio ambiente[23],
que propongan recomendaciones concretas para los estados a fin de avanzar esta
agenda en el futuro. La reunión de expertos tuvo lugar en enero del 2002 y
entre las recomendaciones, se incluyen: el fortalecimiento de constituciones y
leyes locales e internacionales, la extención de Convenciones como la
Convención Europea de Aarhus sobre Participación a otros países y regiones, la
colaboración y armonización programática entre instituciones ambientales y de
derechos humanos, y el intercambio y presencia de personal de las instituciones
de Naciones Unidas abocadas a derechos humanos y ambiente.
El próximo
paso en el Alto Comisionado y en la PNUMA, es lograr le implementación de su
colaboración institucional. En este sentido, el apoyo político en esta
dirección que pueda surgir de la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sustentable de este año en Johannesburgo, así como el trabajo de OEA en esta
área será fundamental.
Programa
de Naciones Unidas por el Desarrollo (PNUD)
El
PNUD ha incorporado la dimensión ambiental a sus acciones y desarrolla diversos
programas en este sentido:. Por medio
del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el PNUD está ayudando a 100 países a combatir el cambio
climático, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, sin frenar
su ritmo de crecimiento. En los últimos diez años, los recursos destinados a
financiar programas del FMAM/PNUD ascendieron a 1,200 millones de dólares y atrajeron
1,700 millones de dólares de otras fuentes. Estos proyectos han constituído un
poderoso incentivo para el cambio de las políticas nacionales.
Junto con la Oficina
de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (ONURS),
el PNUD ayuda a los países a combatir la desertificación y planificar para el
futuro a fin de prevenir las sequías y el hambre. Y el PNUD apoya la aplicación
del Protocolo de Montreal que protege la capa de ozono terrestre, patrocinando
en 64 países proyectos en virtud de los cuales se eliminan cada año 5,667
toneladas de productos químicos que agotan la capa de ozono[24].
Banco
Mundial
El Banco Mundial ha asumido al medio
ambiente como uno de los puntos clave de su accionar redefiniendo su estrategia
en este sentido. El interés del Banco ha evolucionado de la concepción de “no
hacer daño”, a una proactiva en la promoción de la sustentabilidad ambiental.
El Banco ha desarrollado un programa de
asistencia para el medio ambiente particularizada para alentar la gestión medio
ambiental de los recursos y mejorar las condiciones del medio ambiente de
países en desarrollo. Se aumentó la financiación de proyectos “verdes” mientras
que un gran número de proyectos de su cartera fueron rechazados por sus efectos
adversos en relación al medio ambiente. Por otra parte, reconociendo el vínculo
entre derechos humanos y ambiente, en el Informe del Banco Mundial sobre
Desarrollo Mundial 2000-2001[25]
se mide la pobreza en función de cuatro aspectos: oportunidad, potenciación,
seguridad y capacidades, estos aspectos tienen múltiples determinantes, pero
hay un factor común a todos ellos: la sostenibilidad del medio ambiente[26]
Vinculando la reducción de la pobreza y el
desarrollo sustentable, el Banco está apuntando a identificar formas para
asegurar que el crecimiento económico no se logre a costo del deterioro de
sistemas ecológicos y de comunidades pobres. (la traducción nos pertenece[27])
Banco Mundial, 2002[28]
Organización Mundial de la Salud
La OMS formuló
una estrategia global para salud y medio ambiente que provee un marco de
trabajo para el cumplimiento de tres objetivos:
lograr una salud
sustentable para todos, proveer un ambiente favorable a la salud, y educar a
individuos y a instituciones sobre su responsabilidad de asegurar la salud y
ambiente sano. (la traducción nos
pertenece)[29]” (Adriana Fabra, 2002) [30]
La Organización Mundial de la Salud,
consciente del severo impacto de la degradación ambiental en la salud, ha
creado en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud, un programa
sobre salud ambiental de niños[31]
y está prevista la realización de una Conferencia Mundial sobre las Amenzas
Ambientales en la Salud de los Niños, organizada por la OMS en cooperación con
el U.S. National Institute for Environmental Health Sciences y el U.S.
Environmental Protection Agency, durante el presente año.
La Organización Mundial del Comercio (OMC)
El acuerdo de
Marrakech que establece la Organización Mundial del Comercio en 1994 declara,
en su primer párrafo del preámbulo que los países miembros de la OMC reoconocen
que, “su relación en el campo del comercio y crecimiento económico debe ser
conducida con la visión de mejorar el nivel de vida, [y] asegurar el empleo
pleno ... y al mismo tiempo permitir un
uso óptimo de los recursos mundiales de acuerdo con el objetivo del desarrollo
sustentable, apuntando tanto a proteger como a preservar el medio ambiente”.[32]
(la itálica nos pertenece)
Evidentemente, ya a mediados de la
década del 90, se entendía la importancia de integrar protecciones de los
derechos humanos básicos y protecciones al medio ambiente en todos los ámbitos
del desarrollo. En particular, el de Comercio Internacional, había sido, y
sigue siendo uno de los ámbitos que más cerrado está a la consideración de
temas ambientales y de derechos humanos.
Sin embargo, tanto las negociaciones
para crear la OMC como aquéllas que enmarcaron otros tratados como el TLCAN
(NAFTA), MERCOSUR y más recientemente, el ALCA (FTAA), de alguna manera abordan
esta necesidad.
Si bien las protecciones reales que
se han logrado en estos marcos comerciales son limitadas, lentamente surgen
índices que indican que también estas estructuras terminarán por abordar
seriamente la protección ambiental y los derechos humanos. La reciente reunión
Ministerial que tuvo lugar en Doha demuestra por ejemplo, un gran interés por
parte de algunos Estados y el reconocimiento de la importancia de llevar a cabo
estudios de sustentabilidad ambiental del
comercio. Estos son estudios que no analizan solamente el impacto económico
del comercio, sino que también estudian los efectos del mismo en la salud
humana, en la condición de trabajadores en sectores de exportación, además de
mirar el impacto del comercio en el medio ambiente.
Asimismo se afirmó en Doha que, a
ningún país se le debe prohibir tomar medidas necesarias para proteger la salud
humana, animal o natural. En la práctica, este último compromiso podría ser el
más progresivo de la institución. en el tema medio ambiente Y finalmente, y
desde la perspectiva institucional, la OMC invita la cooperación con el PNUMA y
otras organizaciones inter-gubernamentales ambientales. La Declaración de Doha
declara que los países se abren al intecambio de información entre la OMC y las
Secretarías de otros tratados multilaterales ambientales (TMAs), y a las
negociaciones sobre las relaciones entre las reglas de la OMC y las
obligaciones comerciales asumidas por los países en otros TMAs. Estas
relaciones OMC-TMAs está generando un debate importante en el cual se vuelva a
plantear la importancia y primacía del desarrollo sustentable en el marco de la
OMC.
Finalmente la Declaración encomienda
al Comité sobre Comercio y Medio Ambiente de la OMC a estudiar el efecto de
políticas ambientales en el acceso a mercados, y el etiquetado ambiental para
productos (eco-labeling). El etiquetado es importantísimo en la protección de
la salud humana ya que provee al consumidor de información elemental.
Cabe mencionar que todos los
tratados comerciales regionales, como el MERCOSUR, el ALCA, el NAFTA y otros,
toman las bases y alineamientos fundamentales de las negociaciones de la OMC, y
por lo tanto los avances que se están planteando en este foro, indudablemente
influirán enormemente en el futuro de los comercios regionales.