Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente

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Una Nueva Estrategia de Desarrollo para las Américas

desde los derechos humanos y el medio ambiente

 

 

Marzo 2002

 

 

 

 

AGRADECIMIENTO

El Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente quisiera expresar su profundo agradecimiento a

la Dra. Sofía Bordenave, sin su colaboración el presente trabajo no hubiera sido posible.


Indice

 

ESQUEMA DE EXPOSICIÓN   3

I.      LA NECESIDAD DE UNA NUEVA ESTRATEGIA DE DESARROLLO   3

II.     DEGRADACIÓN AMBIENTAL Y SEGURIDAD HEMISFÉRICA   6

III.        MEDIO AMBIENTE, DERECHOS HUMANOS Y ECONOMIA   7

IV.   CONSENSO MUNDIAL SOBRE EL VINCULO ENTRE DERECHOS HUMANOS Y MEDIO AMBIENTE: Acciones Recientes de Organismos Internacionales   10

V.    DEGRADACION AMBIENTAL Y ABUSOS DE DERECHOS HUMANOS: Derechos Fundamentales, Derechos de Contenido Ambiental   15

VI.   PROBLEMAS SOCIALES CREADOS POR LA DEGRADACION AMBIENTAL QUE IMPORTAN ABUSOS DE DERECHOS HUMANOS   18

VII.  RELACIONANDO DERECHOS HUMANOS Y MEDIO AMBIENTE: DE LO FACTICO A LO JURIDICO   19

VIII.     PLAN DE ACCION   21

IX.       CONCLUSIONES   22


ESQUEMA DE EXPOSICIÓN

            Abordamos en el presente trabajo la relación entre desarrollo, derechos humanos y medio ambiente con el objeto de plantear los efectos de la degradación ambiental con respecto al desarrollo de los países y al pleno goce de los derechos humanos en el continente americano. El mismo se origina en virtud de la resolución 1819 sobre derechos humanos y medio ambiente aprobada en la tercera sesión plenaria, celebrada el 5 de junio de 2001 en la Asamblea General de OEA San Jose de Costa Rica[1], en la que se destaca la importancia de estudiar el vínculo entre el medio ambiente y los derechos humanos y se encomienda un estudio sobre la interrelación entre la protección ambiental y el pleno goce de los derechos humanos. El objetivo es colaborar con la Organización de Estados Americanos en el cumplimiento de la resolución.

La redacción obedece al siguiente ordenamiento lógico: En la parte I se ofrece una breve reseña sobre el estado de desarrollo de los países pobres de las Américas y su relación con el medio ambiente y derechos humanos. En la parte II se analiza la conexión entre degradadación ambiental y seguridad hemisférica. La parte III se refiere a la relación medio ambiente-derechos humanos-economía. En la parte IV se relata las acciones más recientes de diferentes organizaciones internacionales que reflejan el reconocimiento de la comunidad mundial del vínculo derechos humanos-ambiente. En la parte V se presentan algunos aspectos de la degradación ambiental y su impacto en el uso y goce de los derechos humanos. En la parte VI se ejemplifica sobre los problemas sociales generados por la degradación ambiental que importan violaciones a los derechos humanos. En la parte VII se discute cómo abordar la realidad fáctica del vínculo derechos humanos-medio ambiente desde una perspectiva jurídica y finalmente en la parte VIII se sugiere un plan de acción para dar cumplimiento a la resolución 1819 en el seno de OEA continuación de éste se elaboran las conclusiones.

 

Nota: El presente trabajo se acompaña de dos anexos a) Texto Resolución1819 (XXXI-O/01),  y b) memo del Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente  ”Propuesta para la adopción de legislación interamericana de derechos humanos y medio ambiente”.

           

 

I.       LA NECESIDAD DE UNA NUEVA ESTRATEGIA DE DESARROLLO

 

La incorporación de las dimensiones social y medio ambiental a las estrategias de desarrollo es un imperativo para los países americanos. Esto ha quedado claramente evidenciado en las últimas décadas, en las que la degradación de los hábitats, el descontento, la violencia y la desigualdad social crecientes están cuestionando los modelos de desarrollo económico adoptados.

 

El número de pobres en América Latina se incrementa año a año. Según estimaciones del Banco Mundial, el número de personas que vivían con menos de un dólar diario era de 78.2 millones en 1998, y de 63.7 millones en 1987. Es decir que en una década aumentaron en quince millones los pobres en América Latina y el Caribe[2]. Por otra parte América Latina es la región que presenta la mayor desigualdad del mundo en materia de ingresos (BID, 1998-1999)[3].

 

La pobreza tiene consecuencias sociales y jurídicas porque cuando las privaciones son extremas los derechos devienen abstractos.[4]

A escala mundial, en numerosas ocasiones[5], se ha señalado que la pobreza importa la violación de derechos humanos fundamentales y en la actualidad, la ambiciosa meta planteada por Naciones Unidas y el Banco Mundial de erradicar la pobreza, se ha convertido en un tema prioritario aún en el marco de otros organismos que tradicionalmente no se ocupaban en forma directa de este problema, como la OMC y el FMI.

 

De la misma forma, la comunidad internacional ha tomado conciencia acerca de la relación entre degradación ambiental y abusos de derechos humanos, y su crítica influencia con respecto al bienestar y desarrollo de los pueblos. Está claro que las situaciones de pobreza y abusos de derechos humanos se ven potenciadas por la degradación medio ambiental porque la degradación ambiental:

 

·          genera pobreza: el agotamiento de los recursos naturales provoca, desempleo y emigración a las ciudades. En el sur de Honduras, por ejemplo, la degradación del hábitat producida por la erosión de tierras forzó a los pobladores a emigrar hacia el norte. La mayoría de estos trabajadores no era inmune a la malaria lo que provocó un incremento de los casos de malaria de 20,000 en 1987 a 90,000 en 1993. [6]

 

 

·          afecta el uso y goce de derechos humanos fundamentales. Las condiciones del medio ambiente contribuyen en gran medida a las enfermedades contagiosas, que cada año causan entre 20% y 25% de las defunciones en todo el mundo. De los 4,400 millones de personas que viven en países en desarrollo, casi un 60% carecen de saneamiento básico, casi un tercio de esas personas no tienen acceso al abastecimiento de agua no contaminada[7]

 

 

·          crea problemas nuevos como el de refugiados ambientales: Los refugiados ambientales tienen notables consecuencias económicas, socioculturales y políticas. Actualmente, los países desarrollados pagan cada año 8,000 millones de dólares para acoger a los refugiados, lo cual representa un séptimo de la asistencia exterior aportada a los países en desarrollo.[8]

 

·          profundiza severamente problemas ya existentes que sufren países desarrollados y en desarrollo. La contaminación del aire, por ejemplo, se cobra cada añoentre 2,7 millones y 3,0 millones de vidas, un 90% de ellas en el países en desarrollo. La contaminación de la atmósfera perjudica a más de 1,100 millones de personas y se cobra cada año un número de vidas estimado en medio millón en las ciudades; casi un 30% de esas defunciones ocurren en países desarrollados.

 

 

El hemisferio americano tiene una rica tradición en la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, el desarrollo del derecho medio ambiental a escala regional aún presenta considerables flaquezas en especial en relación a su aplicación y exigibilidad.

 

El Protocolo de San Salvador[9]consagra el derecho a un medio ambiente sano[10] y numerosos países de la región incorporaron a sus constituciones prescripciones relativas a la tutela del medio ambiente[11] reconociendo en su derecho interno el vínculo entre derechos humanos y medio ambiente. Sin embargo la realidad demuestra que es imperativo una mayor cooperación regional a fin de lograr avances significativos en esta dirección.

 

El carácter transfronterizo de la degradación ambiental hace absolutamente necesario el concurso de las voluntades de los Estados. La cooperación interestatal es la herramienta más efectiva para afrontar esta problemática.

 

La OEA, única organización hemisférica con una rica y vasta experiencia en la defensa de los derechos humanos, es el ámbito natural para abordar este vínculo. Las consecuencias de la degradación ambiental en los derechos humanos, su profundo impacto en el desarrollo de la región, y los efectos nocivos de esta degradación especialmente sufridos por los pobres, se extiende como una sombra sobre todos los estados subdesarrollados del continente americano. Se hace impostergable un nueva estrategia de desarrollo en el continente, con el fin de lograr una América socialmente más equitativa, más digna y respetuosa de sus patrimonio natural.

 

II.      DEGRADACIÓN AMBIENTAL Y SEGURIDAD HEMISFÉRICA

A más de los impactos sobre los derechos humanos de la degradación ambiental, cabe mencionar también que la degradación ambiental tiene importantes connotaciones políticas que irán acentuándose en el futuro América Latina y el Caribe es considerada: “La región con el excedente ecológico más alto del mundo, con 3,93 unidades de superficie por persona, debido a su alta disponibilidad biológica natural (6,39 unidades)” [12]

El desarrollo económico del continente americano depende fundamentalmente de sus recursos naturales cuya conservación se convierte en una cuestión estratégica de primer orden. A modo de ejemplo podemos mencionar:

 

Biodiversidad

La mayoría de los productos farmacéuticos más eficaces del mundo, 42% de las principales drogas más compradas, derivan de compuestos de plantas o animales que se encuentran con frecuencia en climas tropicales, donde la diversidad biológica es mayor. El mercado global de productos farmacéuticos derivado de recursos genéticos está valuado en US$75 a US$150 billones.[13] En el período 1990-1995 se perdió un 3% de la cubierta forestal. En el lapso 1988-1997, el Brasil perdió unas 15 millones de hectáreas de zonas boscosas, según el informe GEO-2000. La pérdida de la cubierta forestal amenaza la diversidad biológica de la región. De continuar las aceleradas tasas actuales de deforestación, y si no se hace nada al respecto, sería posible que en los próximos 50 años desapareciera el último bosque tropical primario.

Los recursos hídricos

Mientras en los últimos 70 años la población mundial se ha triplicado, la utilización de agua se ha multiplicado por seis. En todo el mundo, se utiliza un 54% del agua dulce disponible anualmente y dos tercios se destinan a la agricultura. Hacia 2025 esa proporción podría aumentar hasta el 70%, debido exclusivamente al crecimiento de la población o—si el consumo per cápita llegara en todos los países al nivel alcanzado en los países más desarrollados—, al 90%. En el territorio americano se encuentran algunas de las mayores reservas hídricas del mundo.

La competición para obtener suministros cada vez más escasos de agua incrementa la probabilidad de que estallen conflictos internacionales (tanto económicos como militares) a raíz de la calidad del agua y las instalaciones para encauzarla. Hay más de 200 sistemas fluviales que atraviesan fronteras nacionales. Hay 13 ríos y lagos importantes compartidos por 100 países.[14]

 

Si se tienen en cuenta elementos tales como la relación costo-beneficio [15]en los procesos de degradación ambiental o la posibilidad de atender a las necesidades de un planeta cada vez más poblado y con sus recursos naturales en franco y acelerado proceso de agotamiento, (la población humana excedió la capacidad de sustentación del planeta en el año 1978, en el 2000 esta capacidad fue excedida 1.4 veces)[16], se llega a la conclusión de que la incorporación de la dimensión medio ambiental y social a las concepciones de desarrollo y la protección jurídica del medio ambiente en relación a los derechos humanos no son sólo cuestiones éticas; se transforman también en problemas de supervivencia.

 

 

III.     MEDIO AMBIENTE, DERECHOS HUMANOS Y ECONOMIA

 

Ante la clara evidencia de que el crecimiento económico no frenó la pobreza del Tercer Mundo, ni detuvo la degradación y contaminación ambiental del Primer Mundo, las naciones están en proceso de reconsiderar la relación entre economía y  ecología.

 

Así, a la postura sostenida tradicionalmente del crecimiento económico a cualquier precio, le ha seguido una idea más integral de desarrollo, que no atiende sólo al aspecto económico, sino que considera otros elementos, tales como la dimensión humana de la economía y la dimensión medio ambiental. El paradigma de esta concepción es la idea de desarrollo sustentable:

 

“En este contexto se considera que el desarrollo sustentable persigue el logro de tres objetivos esenciales: un objetivo puramente económico, la eficiencia en la utilización de los recursos y el crecimiento cuantitativo; un objetivo social y cultural, la limitación de la pobreza, el mantenimiento de los diversos sistemas sociales y culturales y la equidad social; y un objetivo ecológico, la preservación de los sistemas físicos y biológicos (recursos naturales lato sensu) que sirven de soporte a la vida de los seres humanos.”[17]

 

Sin embargo, pese a la tendencia mundial a reformar las concepciones sobre desarrollo, todavía la gran mayoría de las naciones americanas sufren las consecuencias de políticas económicas nacionales e internacionales, que las han colocado en situaciones de extrema pobreza, generando problemas de degradación ambiental y abusos de derechos humanos.

 

La explotación irracional de recursos no renovables, el escaso o nulo control sobre las variables ambientales de la producción y el consumo, la exportación de cargas ambientales de los países industrializados a los países en desarrollo, el transporte de sustancias tóxicas, la exportación de productos químicos declarados tóxicos en países industrializados, la disminución de estándares ambientales por parte de empresas multinacionales y la imposición de doble estándares, son ejemplos del detrimento que están sufriendo los recursos naturales y los habitantes de los Estados Americanos.

 

            La falta de legislación y control adecuados, convierten al territorio americano en un “paraíso de la contaminación”, empresas que en sus países de origen se ajustan a estrictas normativas ambientales polucionan los ríos y la atmósfera sin que esto les acarree ninguna consecuencia jurídica. Lo que aún más preocupa de estas acciones destructivas es que en muchos casos tales contaminaciones resultan en gravísimas consecuencias para poblaciones humanas, que sufren trágicas enfermedades directamente vínculadas a la degradación de su ambiente con altísimos costo económicos para el Estado.

 

            Estudios de costo-benficio realizados en Asia y Latinoamérica demuestran que generalmente el daño de la contaminación es injustificablemente alto, dado el bajo costo de evitarlo. Más acciones son necesarias en tres ámbitos: reformas regulatorias, reformas sobre políticas económicas, y mejor gestión ambiental en empresas.[18]

 

            En casos donde las economías nacionales no se encuentran en condiciones de afrontar los grandes costos de infraestructura que demandan los problemas de degradación ambiental se acentúan las situaciones de abuso de derechos humanos:

 


El Costo de los Impactos en la Salud Debido a la Contaminación Urbana en América Latina[19]

 

Costo Anual de los Impactos en la Salud (millones de US$)

País    

Area Considerada por el Estimado

Contaminación del Agua

Contaminación del Aire

Brasil

Nacional

130-389

---

---

2.4 - 3.5

Sao Paulo, Río de Janeiro y Cubatao

Chile

Santiago

96-149

100

Colombia

Bogotá

16.9

4.9 - 15.6

Ecuador

Quito

133

57

México

Nacional

3,600              

 

---

1,077

Ciudad de México

Perú  

Nacional

500 – 1,000

---

 

A los problemas de la extracción de recursos no renovables, la contaminación provocada por empresas multinacionales y las dificultades económicas e institucionales para afrontar los costos de la degradación ambiental los países en desarrollo deben soportar los efectos del consumo desmesurado de las naciones industrializadas:

 

El consumo en los países industrializados tiene efectos directos sobre el mundo en desarrollo. Por ejemplo, casi 1,000 millones de personas residentes en 40 países en desarrollo corren riesgo de perder el acceso a su fuente principal de proteínas, el pescado, a medida que la pesca excesiva impulsada por la demanda de forrajes y aceites por parte de los países industrializados agrega presión a las existencias de peces, ya diezmada. Y las 111 millones de personas que se agregarán a la población de los Estados Unidos en los próximos 50 años aumentarán la demanda de energía en cantidades superiores al nivel actual de consumo de energía de los países de África y América Latina combinados. Un niño que nazca hoy en un país industrializado agregará durante el curso de su vida al consumo y a la contaminación más que 30 a 50 niños nacidos en países en desarrollo.[20]

 

            Los Estados no pueden emprender aisladamente el camino al desarrollo, los acuerdos regionales y la cooperación en materia económica y medio ambiental son claves para lograr resultados a corto plazo. Tampoco puede ser planteada una idea de desarrollo al margen de las personas, los países que mayor estabilidad económica han tenido son los que mantienen menores índices de desigualdad, donde está abierta la participación democrática y los beneficios económicos se han extendido a toda la población. [21]

 

El crecimiento económico al margen de las personas no es desarrollo. Proteger los recursos ambientales y velar por el pleno respeto de los derechos humanos económicos sociales y culturales no es frenar el progreso económico o tecnológico, sino extender sus beneficios a toda la población en el presente y posibilitar el de las generaciones futuras.

 

 

IV.     CONSENSO MUNDIAL SOBRE EL VINCULO ENTRE DERECHOS HUMANOS Y MEDIO AMBIENTE: Acciones Recientes de Organismos Internacionales

 

En la última década la comunidad mundial ha comenzado a tomar conciencia sobre el vínculo entre derechos humanos y medio ambiente la importancia que tiene el medio ambiente para el goce pleno de los derechos humanos.Pocos son los temas que vienen ocupando tanto espacio en la agenda internacional contemporánea como los que componen este binomio. Derechos Humanos y Medio Ambiente se encuentran íntimamente relacionados entre sí, y configuran, el denominador común del gran ciclo de Conferencias Mundiales de este final de siglo desencadenado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo Rio de Janeiro 1992), la II Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena 1993), la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (Cairo 1994), la II Conferencia de las Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos (Hábitat II, Estambul 1996).

 

La presente sección ejemplifica algunas de las acciones de distintas organizaciones internacionales ante el reconocimiento de este vínculo.

 

 

Naciones Unidas

 

A mediados de la década de 1990, reconociendo la urgencia e importancia de profundizar el vínculo entre derechos humanos y medio ambiente, y de explorar formas de lograr una mejor colaboración y armonización y complementar agendas entre diferentes instituciones de Naciones Unidas avocadas a ambas temáticas, la ONU creó  un Relator Especial sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente. El relator projdujo un importante informe que lleva su nombre (The Ksentini Report), en el que ofreció un marco teórico, temático, y práctico para la vinculación de los campos de derechos humanos y medio ambiente. [22]

 

En el ámbito jurídico, Naciones Unidas reconoció que una de las deficiencias más notorias es la intregración jurídica de ambos campos. El derecho internacional ambiental y el derecho internacional de los derechos humanos, que nos brindan las herramientas básicas para lograr un efectivo abordaje del problemos humano-ambiental, permanecen sumamente aislados entre sí.

 

En el ámbito programático, el desafío principal que surgió del Informe Ksentini es lograr que el Alto Comisionado de Derechos Humanos pueda complementar su labor de protección y promoción de los derechos humanos con la labor mundial del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). En este sentido, es menester que ambas instituciones analicen sus respectivas agendas y busquen puntos comunes en los que pueden colaborar.

 

Finalmente, en el ámbito político, se necesita apoyo de los estados para crear los espacios necesarios, tanto institucionales como políticos, para asegurar que estas agendas se puedan aproximar. Claro está que esto requiere de un apoyo económico y voluntad política para desarrollar las nuevas agendas que del proceso surgan.

 

Mientras este terreno se exploraba con mayor detenimiento, los  Estados identificaron que una de las necesidades más urgentes era el de controlar el movimiento transfronterizo de residuos tóxicos, y para este fin, se creo un nuevo Relator Especial dedicado a esta problemática.

 

Asi es que, a petición de los Estados la misión del Relator Especial sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente se concentró en el movimiento ilícito transfronterizo de residuos tóxicos. Más recientemente, Naciones Unidas ante el requerimiento  de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y apoyado en su más alto nivel por El Alto Comisionado de Derechos Humanos y el Director del PNUMA, en vista a la próxima Segunda Cumbre de la Tierra sobre Desarrollo Sustentable, que tendrá lugar a mediados del 2002, se está analizando cuáles han sido los avances con respecto a la promoción y protección de derechos humanos y del medio ambiente en la implementación de la Agenda 21.

 

En este nuevo esfuerzo, Naciones Unidas ha solicitado a 25 expertos mundiales en derechos humanos y medio ambiente[23], que propongan recomendaciones concretas para los estados a fin de avanzar esta agenda en el futuro. La reunión de expertos tuvo lugar en enero del 2002 y entre las recomendaciones, se incluyen: el fortalecimiento de constituciones y leyes locales e internacionales, la extención de Convenciones como la Convención Europea de Aarhus sobre Participación a otros países y regiones, la colaboración y armonización programática entre instituciones ambientales y de derechos humanos, y el intercambio y presencia de personal de las instituciones de Naciones Unidas abocadas a derechos humanos y ambiente.

 

El próximo paso en el Alto Comisionado y en la PNUMA, es lograr le implementación de su colaboración institucional. En este sentido, el apoyo político en esta dirección que pueda surgir de la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable de este año en Johannesburgo, así como el trabajo de OEA en esta área será fundamental.  

 

 

Programa de Naciones Unidas por el Desarrollo (PNUD)

 

El PNUD ha incorporado la dimensión ambiental a sus acciones y desarrolla diversos programas en este sentido:. Por medio del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el PNUD está  ayudando a 100 países a combatir el cambio climático, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, sin frenar su ritmo de crecimiento. En los últimos diez años, los recursos destinados a financiar programas del FMAM/PNUD ascendieron a 1,200 millones de dólares y atrajeron 1,700 millones de dólares de otras fuentes. Estos proyectos han constituído un poderoso incentivo para el cambio de las políticas nacionales.

 

Junto con la Oficina de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (ONURS), el PNUD ayuda a los países a combatir la desertificación y planificar para el futuro a fin de prevenir las sequías y el hambre. Y el PNUD apoya la aplicación del Protocolo de Montreal que protege la capa de ozono terrestre, patrocinando en 64 países proyectos en virtud de los cuales se eliminan cada año 5,667 toneladas de productos químicos que agotan la capa de ozono[24].

 

 

Banco Mundial

 

El Banco Mundial ha asumido al medio ambiente como uno de los puntos clave de su accionar redefiniendo su estrategia en este sentido. El interés del Banco ha evolucionado de la concepción de “no hacer daño”, a una proactiva en la promoción de la sustentabilidad ambiental.

 

El Banco ha desarrollado un programa de asistencia para el medio ambiente particularizada para alentar la gestión medio ambiental de los recursos y mejorar las condiciones del medio ambiente de países en desarrollo. Se aumentó la financiación de proyectos “verdes” mientras que un gran número de proyectos de su cartera fueron rechazados por sus efectos adversos en relación al medio ambiente. Por otra parte, reconociendo el vínculo entre derechos humanos y ambiente, en el Informe del Banco Mundial sobre Desarrollo Mundial 2000-2001[25] se mide la pobreza en función de cuatro aspectos: oportunidad, potenciación, seguridad y capacidades, estos aspectos tienen múltiples determinantes, pero hay un factor común a todos ellos: la sostenibilidad del medio ambiente[26]

 

Vinculando la reducción de la pobreza y el desarrollo sustentable, el Banco está apuntando a identificar formas para asegurar que el crecimiento económico no se logre a costo del deterioro de sistemas ecológicos y de comunidades pobres. (la traducción nos pertenece[27]) Banco Mundial, 2002[28]

 

Organización Mundial de la Salud

 

La OMS formuló una estrategia global para salud y medio ambiente que provee un marco de trabajo para el cumplimiento de tres objetivos:

 

lograr una salud sustentable para todos, proveer un ambiente favorable a la salud, y educar a individuos y a instituciones sobre su responsabilidad de asegurar la salud y ambiente sano. (la traducción nos pertenece)[29] (Adriana Fabra, 2002) [30]

 

La Organización Mundial de la Salud, consciente del severo impacto de la degradación ambiental en la salud, ha creado en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud, un programa sobre salud ambiental de niños[31] y está prevista la realización de una Conferencia Mundial sobre las Amenzas Ambientales en la Salud de los Niños, organizada por la OMS en cooperación con el U.S. National Institute for Environmental Health Sciences y el U.S. Environmental Protection Agency, durante el presente año.

 

 

La Organización Mundial del Comercio (OMC)

El acuerdo de Marrakech que establece la Organización Mundial del Comercio en 1994 declara, en su primer párrafo del preámbulo que los países miembros de la OMC reoconocen que, “su relación en el campo del comercio y crecimiento económico debe ser conducida con la visión de mejorar el nivel de vida, [y] asegurar el empleo pleno ... y al mismo tiempo permitir un uso óptimo de los recursos mundiales de acuerdo con el objetivo del desarrollo sustentable, apuntando tanto a proteger como a preservar el medio ambiente”.[32] (la itálica nos pertenece)

 

Evidentemente, ya a mediados de la década del 90, se entendía la importancia de integrar protecciones de los derechos humanos básicos y protecciones al medio ambiente en todos los ámbitos del desarrollo. En particular, el de Comercio Internacional, había sido, y sigue siendo uno de los ámbitos que más cerrado está a la consideración de temas ambientales y de derechos humanos.

 

Sin embargo, tanto las negociaciones para crear la OMC como aquéllas que enmarcaron otros tratados como el TLCAN (NAFTA), MERCOSUR y más recientemente, el ALCA (FTAA), de alguna manera abordan esta necesidad.

 

Si bien las protecciones reales que se han logrado en estos marcos comerciales son limitadas, lentamente surgen índices que indican que también estas estructuras terminarán por abordar seriamente la protección ambiental y los derechos humanos. La reciente reunión Ministerial que tuvo lugar en Doha demuestra por ejemplo, un gran interés por parte de algunos Estados y el reconocimiento de la importancia de llevar a cabo estudios de sustentabilidad ambiental del comercio. Estos son estudios que no analizan solamente el impacto económico del comercio, sino que también estudian los efectos del mismo en la salud humana, en la condición de trabajadores en sectores de exportación, además de mirar el impacto del comercio en el medio ambiente.

 

Asimismo se afirmó en Doha que, a ningún país se le debe prohibir tomar medidas necesarias para proteger la salud humana, animal o natural. En la práctica, este último compromiso podría ser el más progresivo de la institución. en el tema medio ambiente Y finalmente, y desde la perspectiva institucional, la OMC invita la cooperación con el PNUMA y otras organizaciones inter-gubernamentales ambientales. La Declaración de Doha declara que los países se abren al intecambio de información entre la OMC y las Secretarías de otros tratados multilaterales ambientales (TMAs), y a las negociaciones sobre las relaciones entre las reglas de la OMC y las obligaciones comerciales asumidas por los países en otros TMAs. Estas relaciones OMC-TMAs está generando un debate importante en el cual se vuelva a plantear la importancia y primacía del desarrollo sustentable en el marco de la OMC.

 

Finalmente la Declaración encomienda al Comité sobre Comercio y Medio Ambiente de la OMC a estudiar el efecto de políticas ambientales en el acceso a mercados, y el etiquetado ambiental para productos (eco-labeling). El etiquetado es importantísimo en la protección de la salud humana ya que provee al consumidor de información elemental.

 

Cabe mencionar que todos los tratados comerciales regionales, como el MERCOSUR, el ALCA, el NAFTA y otros, toman las bases y alineamientos fundamentales de las negociaciones de la OMC, y por lo tanto los avances que se están planteando en este foro, indudablemente influirán enormemente en el futuro de los comercios regionales.

 

 

V.      DEGRADACION AMBIENTAL Y ABUSOS DE DERECHOS HUMANOS: Derechos Fundamentales, Derechos de Contenido Ambiental